martes, 27 de agosto de 2013

El pan fresco, delicioso al paladar a toda hora

Foto tomada de la Web
Es difícil que después que el pan sale del horno, horas mas tarde conserve el sabor y textura de recién horneado.  Generalmente su calidad se va perdiendo y esto hace que el consumidor no lo mastique con agrado porque definitivamente no hay como el pan fresco. Desde luego que un pan duro se puede aprovechar y sacarle partida con la bebida de nuestro afecto, pero quisiéramos masticarlo en su estado natural.

Una manera de conservar el pan en su estado natural es guardarlo en una bolsa de papel o tela, en un lugar lejano a la humedad. No se deben guardar pedazos partidos por la mitad porque se endurece mas rápido.  De esta forma tendrás la oportunidad de prolongar la duración del pan y de disfrutar en los desayunos y senas al lado de los tuyos con la bebida preferida.

lunes, 26 de agosto de 2013

El Palacio De Las Tortas, El Pan Que No Debe Faltar En Tu Mesa.

viernes, 16 de agosto de 2013

Variedad De Panes

Foto tomada de la Web
En el trigo, la proteína más representativa es el gluten, que confiere a la harina la característica de poder ser panificable. Es buena fuente de vitaminas del grupo B (B1, B2, B6 y niacina) y de elementos minerales (sodio, potasio, magnesio). La riqueza en estas sustancias nutritivas depende del grado de extracción de la harina y de sí se ha enriquecido la masa de pan durante el proceso de elaboración en dichas sustancias.

Ventajas e inconvenientes de su consumo

En las últimas décadas el pan goza de muy mala fama, se cree que "engorda". Por ello muchas veces se consume en cantidades insuficientes que distan bastante de las recomendaciones dadas por organismos de Salud como la FAO (Food Agriculture Organization) y la OMS. Teniendo en cuenta los nutrientes que aporta, éste debe constituir una parte destacable en la alimentación diaria; tratando de estar presente en prácticamente todas las comidas, desde el desayuno a la cena. El hecho de no consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante la dieta. Aumentaría el porcentaje del total de las calorías proveniente de alimentos ricos en grasas o proteínas, alejándonos considerablemente de las recomendaciones respecto a una alimentación equilibrada, en la que cerca del 55% del total de calorías de la alimentación deben proceder de los hidratos de carbono, el 15% de proteínas y el 30-35% restante de grasas. En la medida que se reduce el consumo de pan, es necesario aumentar la ingesta de otros alimentos hidrocarbonados con el fin de no desequilibrar significativamente la alimentación.