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| Foto tomada de la Web |
En el trigo, la proteína más
representativa es el gluten, que confiere a la harina la característica de
poder ser panificable. Es buena fuente de vitaminas del grupo B (B1, B2, B6 y
niacina) y de elementos minerales (sodio, potasio, magnesio). La riqueza en
estas sustancias nutritivas depende del grado de extracción de la harina y de
sí se ha enriquecido la masa de pan durante el proceso de elaboración en dichas
sustancias.
Ventajas e inconvenientes de su consumo
En las últimas décadas el pan goza de
muy mala fama, se cree que "engorda". Por ello muchas veces se
consume en cantidades insuficientes que distan bastante de las recomendaciones
dadas por organismos de Salud como la FAO (Food Agriculture Organization) y la
OMS. Teniendo en cuenta los nutrientes que aporta, éste debe constituir una
parte destacable en la alimentación diaria; tratando de estar presente en
prácticamente todas las comidas, desde el desayuno a la cena. El hecho de no
consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante la
dieta. Aumentaría el porcentaje del total de las calorías proveniente de
alimentos ricos en grasas o proteínas, alejándonos considerablemente de las
recomendaciones respecto a una alimentación equilibrada, en la que cerca del
55% del total de calorías de la alimentación deben proceder de los hidratos de
carbono, el 15% de proteínas y el 30-35% restante de grasas. En la medida que
se reduce el consumo de pan, es necesario aumentar la ingesta de otros alimentos
hidrocarbonados con el fin de no desequilibrar significativamente la
alimentación.
Muchas personas piensan que suprimir
el pan es una de las mejores formas de evitar o corregir el sobrepeso o la
obesidad. Aunque el pan es un alimento que aporta energía, su consumo no es
causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad
recomendada para cada caso y el consumo del resto de alimentos, no exceda las
necesidades energéticas individuales. A igualdad de contenido calórico, el pan provoca
un menor acúmulo de grasa en el cuerpo que otros alimentos ricos en grasas. Es
decir; que 100 g de pan, que aportan unas 250 calorías, "engordan"
menos que 35 g de mantequilla o margarina o un bollo, que también proporcionan
unas 250 calorías; debido a que la grasa se acumula más fácil en nuestro cuerpo
que los hidratos de carbono.
Las personas diabéticas deben
controlar la cantidad de pan y de otros alimentos hidrocarbonados ya que su
organismo no los puede utilizar de manera normal. Esto no significa que los
deban evitar, puesto que sufrirían continuas bajadas de azúcar en sangre con
repercusiones orgánicas más o menos graves. Por tanto, el pan debe formar parte
habitual de la alimentación de todas las personas, especialmente de las
diabéticas.
Sólo las personas que sufren de
enfermedad celiaca o intolerancia al gluten (proteína presente en el grano de
trigo y otros cereales como el centeno, la cebada y la avena), deben
sustituirlo por pan de maíz, exento de gluten.

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